En los últimos años la población gitana atravesó un proceso de adaptación a las nuevas actividades laborales caracterizado por altas tasas de subempleo y empleo sometido a actividades como la recogida de chatarra y la venta ambulante ocupaciones ejercidas por cuenta propia a las que se van sumando otras por cuenta ajena. De cualquier forma excepto por el significado y aún decisivo del negocio de la venta ambulante que hasta hace poco era próspero y dinámico, la precariedad laboral sigue siendo una realidad para la comunidad gitana, un factor esencial si se tiene en cuenta que el empleo determina las condiciones de vida de las familias y mas en concreto aspectos como el acceso a la vivienda y la mejora educativa de las futuras generaciones.
Las administraciones públicas deben facilitar el acceso a acciones formativas y mejoras de la empleabilidad así como el desarrollo de una adecuada planificación de intinerarios formativos
El empleo por cuenta ajenta debe de perfilarse como una alternativa real a la venta ambulante, una realidad que sigue siendo minoritaria entre el colectivo debido a una serie de factores entre ellos la persistencia de barreras discriminatorias
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